Cómo marcar objetivos que se cumplen

Lograr ser productivos implica tener que cumplir con una serie de “normas”. Y entre ellas, una de las más importantes -por no decir que es la más importante- es saber cómo marcar objetivos que se cumplen.

Aún me sorprendo cuando descubro la gran cantidad de profesionales y empresas que no se marcan objetivos para funcionar.

No marcarte objetivos, es dejar al azar los resultados de tu vida profesional y los de tu empresa.

Si tú eres de los que no se marcan objetivos, ni personales ni para la empresa, o si sí que te los marcas pero no logras que se cumplan, sigue leyendo, pues a continuación voy a explicar la forma de marcar los objetivos para que cumplirlos sea más fácil.

Los objetivos han de tener un punto de partida

Para poder saber si hemos cumplido un objetivo, es imprescindible poder medir el resultado.

Para medir el resultado, necesitamos como mínimo un punto de partida y un punto de llegada.

Es decir, si por ejemplo lo que queremos es aumentar la facturación de nuestra empresa, como mínimo habremos de saber cuánto hemos facturado en el último periodo.

Y no solo eso, pues si sabemos cuánto hemos facturado, pero no sabemos de cuánta estructura contamos, tampoco es posible marcar un objetivo realista.

Así que lo fundamental para poder plantearse siquiera marcarse objetivos, pasa por conocer sí o sí nuestra realidad.

Los objetivos han de ponerse por escrito

Es fundamental que pongamos por escrito aquello que queramos conseguir. Pues aunque no seamos conscientes, el escribirlos y tenerlos en un documento, hace que se refuercen las posibilidades de lograrlos.

MANTENERSE ORGANIZADO ES UNA DE LAS CLAVES DEL ÉXITO


Suscríbete ahora y recibe totalmente GRATIS mi ebook: "Cómo organizarte para hacer crecer tu empresa"

Sin embargo, también es verdad que no basta con escribirlos. Además, hemos de leerlos y revisarlos periódicamente.

Yo mismo tengo muy mala memoria, y en cuanto me meto en el día a día de mi empresa, se me olvidan los objetivos y cualquier cosa que no sea solucionar los problemas para poder avanzar.

Lo que hago para mantenerlos vivos en mi cabeza, es leerlos cada semana cuando realizo la revisión de la planificación. Lo tengo marcado como una tarea más de la revisión.

Y en ocasiones, si éstos son muy importantes, también cuelgo en una de las paredes de mi despacho un cartel que me los recuerda continuamente.

Es importante de todos modos, que cuando se lean, se realice una visualización de cada objetivo ya cumplido. Pues esto ayuda muchísimo a facilitar el cumplimiento.

Los objetivos han de redactarse en positivo

Diversos estudios han demostrado que redactar los objetivos en positivo aumenta las posibilidades de lograrlos.

Desde luego, alguna razón deben de tener. ¿Os habéis dado cuenta que la gente que es positiva y va feliz por la vida suelen pasarle casi siempre cosas buenas, y la gente que es negativa y siempre están enfadados les pasan continuamente cosas malas?

Redactar en positivo es una cuestión de costumbre.

Estoy casi seguro que a todos nos ha pasado alguna vez, haber redactado un objetivo parecido a este: “Quiero dejar de tener pérdidas”

Cuando lo hacemos así, estamos asumiendo que es algo positivo, porque lo que de verdad queremos es dejar de hacer algo que en realidad es negativo.

Sin embargo, nuestro cerebro, lo único que percibe es la parte negativa de esa frase. Sólo percibe “tener pérdidas”. Y hacia ahí nos lleva.

La manera correcta de redactar ese objetivo es muy distinta. Por ejemplo sería: “Quiero facturar 100.000€”.

Más o menos estamos queriendo decir lo mismo en ambos casos, pero la redacción es radicalmente distinta.

Por lo tanto, debemos recordar, que para marcar nuestros objetivos correctamente, hemos de hacerlo pidiendo LO QUE SÍ QUEREMOS CONSEGUIR, en lugar de lo que queremos que deje de pasar o no queramos que ocurra.

​​Por otro lado, la redacción de los objetivos ha de cumplir una serie de reglas que harán más fácil nuestro entendimiento sobre ellos, y nos facilitará el poder llegar a cumplirlos.

Estoy hablando de la regla SMART, que viene del inglés: Specific, Measurable, Achievable, Realistic, Time-base.

Y es esta:

Los objetivos han de ser ESPECÍFICOS

​​A la hora de redactar, debemos ser lo más concretos posible. Y cuantos más detalles incluyamos, más fácil será para nuestra mente generar acciones que nos lleven a su cumplimiento.

Esto se debe, a que gracias a que le damos muchos detalles de lo que queremos conseguir, se genera una imagen en nuestro cerebro.
¡Y ya sabemos el poder que tienen las imágenes en nuestra mente!

Si el objetivo para nuestra empresa este año, es aumentar las ventas, desde luego no bastará con decir: “Quiero aumentar las ventas”. Pues es demasiado simple y no daría claridad a la hora de marcar las acciones a realizar.

Para redactarlo correctamente, habríamos de hacerlo del siguiente modo:
“Quiero vender X nº de unidades más que el año pasado”.
O también, “Quiero firmar un 10% más contratos que el año pasado”.

Los objetivos han de ser MEDIBLES
​​

Esta es, a mi modo de ver, la condición más importante a tener en cuenta. Porque, ¿Cómo vamos a saber si hemos logrado nuestro objetivo si no podemos compararlo con nada?

Por ejemplo, objetivo no medible sería: “Hay que aumentar el esfuerzo en las ventas”.

Que como puedes comprobar, la redacción no nos permite poder compararlo con nada. Y más teniendo en cuenta, que muchas veces los resultados obtenidos, poco han tenido que ver con el esfuerzo aplicado.

Un ejemplo de redacción correcta sería: “Quiero firmar un 10% más contratos que el año pasado”

En cualquier caso, sería muy inteligente que nos aplicásemos siempre lo que el físico y matemático británico, William Thomson Kelvin (Lord Kelvin) dijo: “Lo que no se define no se puede medir. Lo que no se mide, no se puede mejorar. Lo que no se mejora, se degrada siempre.“

Los objetivos han de ser ALCANZABLES
​​

Si existe algo poco motivador a la hora de acatar un objetivo, es que este sea inalcanzable.

Da igual que se redacte a la perfección, y que éste sea positivo y medible. Porque si no es posible alcanzarlo, es más probable que te haga ir hacia atrás, a ayudarte a avanzar.

Evidentemente tú a ti mismo no te vas a marcar un objetivo inalcanzable. Pero sí que es más probable que tu superior o tu partner quiera hacer oídos sordos a tu situación y te marque un objetivo que sabes que no vas a poder cumplir.

Y esto ocurre más a menudo de lo que nos gustaría, ¿verdad?

Lo que yo hago para mitigar los posibles resultados negativos que pueden causar en mi negocio estos objetivos inalcanzables, es marcarme un objetivo paralelo.

A este objetivo paralelo, le doy un valor idéntico al último logrado, o quizá algo superior. Así al menos tengo algo coherente por lo que luchar.

Porque no te engañes. El único modo de que una empresa sea exitosa, es teniendo objetivos por los que luchar. Aunque esté sola en el mercado.

Los objetivos han de ser REALISTAS
​​

Es importante que a la hora de marcar los objetivos, se tengan en cuenta, entre otros, el tiempo y  los recursos disponibles.

De poco va a servir marcar un objetivo que, aunque sí puede ser alcanzable, sea poco realista por la falta de tiempo y/o recursos.

Los objetivos han de estar ACOTADOS en el TIEMPO
​​

Esta es una regla básica que no es posible saltarse si se quieren marcar objetivos correctamente.

Los objetivos han de tener una fecha de inicio y también una fecha tope.

Ya que en caso de no estar acotados en el tiempo, se caería casi con toda probabilidad en la procrastinación y en la postergación infinita de los mismos.

Como ya sabrás, no aplicas el mismo esfuerzo cuando tienes una fecha tope para hacer algo, que cuando da igual cuándo se realice.

Además, es una regla que suele ser necesaria para poder medir los resultados.
Y para acabar,

Los objetivos han de tener un plan de ejecución

De muy poco nos va a servir haber realizado la mejor redacción posible y leerlos periódicamente, si no tenemos un plan que seguir para cumplirlos.
​​

Es decir, si continuamos con el ejemplo del objetivo para aumentar la facturación, lo que tendríamos que hacer está más que claro, ¿no?. Vender más.

Pero sólo con esa máxima será muy difícil cumplir el objetivo. Es necesario crear un plan lo más específico posible, que explique qué tareas concretamente se habrán de realizar para lograr ese aumento de la facturación.

Los objetivos son el destino, y el plan es el mapa.

¿Has probado alguna vez la diferencia de querer llegar a un lugar utilizando un mapa y sin utilizarlo?

RESUMEN

Resumiendo todo lo que hemos visto, yo creo que está más que claro que marcar objetivos es imprescindible para tener verdaderas posibilidades de lograr éxito. Tanto a nivel personal como a nivel empresa.

Y si bien, estas reglas que he expuesto no te garantizan el éxito rotundo, sí que te ofrecen muchas más probabilidades que si no las aplicases.

Así que recuerda:

  1. Conoce primero dónde estás, para poder marcar los objetivos con posibilidades reales de éxito.
  2. Pon por escrito los objetivos que quieres conseguir. Sobre todo, aquellos que marques a tu personal.
  3. Redáctalos en positivo. Así tu mente te ayudará a lograrlos.
  4. Especifica todo lo que puedas qué quieres lograr.
  5. Es fundamental poder medir los resultados.
  6. Marcalos de manera que se puedan alcanzar. Hazlos motivadores
  7. Que sean realistas.
  8. Y ponles una fecha tope para su cumplimiento

Espero que te haya ayudado. Y si ya tenías claro cómo marcar objetivos, que al menos te haya entretenido.

Si crees que podría ayudar a alguien, échame una mano y compártelo en tus redes sociales.

Si quieres hacerme un comentario o una consulta, no dudes en hacerlo a continuación.

Hasta la próxima.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: