Ser improductivo no es una opción

Si hay algo verdaderamente improductivo a nivel empresa es que tú como propietario hayas de estar presente para asegurarte de que todo se hace correctamente.

Y es que para que puedas dedicarte a lo que de verdad es importante, una parte “necesaria” de tu trabajo consiste en lograr que tu personal sea capaz de sacar adelante los trabajos que les hayas asignado.

Porque está claro que tienes que supervisar y estar pendiente de que todo se haga correctamente. Pero lo que no está tan claro es que esto haya de ocuparte en exceso.

Tu tiempo es demasiado valioso como para dedicarlo a la supervisión continua y más existiendo sistemas que pueden suplir tu presencia.

Así que si tu idea es hacer crecer tu empresa, desde luego no puedes permitirte el lujo de actuar bajo la creencia de “El ojo del amo engorda el caballo”.

De mantenerte en esa postura lo que seguramente lograrás, además de ser improductivo, es que tu gente haga las cosas que les has pedido que hagan como tú quieres que se haga, pero no estarás dedicándote a lo que de verdad debe ser tu trabajo, que no es más que la estrategia y la dirección de tu negocio.

 

YA NO SE MANDA, AHORA SE LIDERA

Pensemos por un momento qué razones podrían empujarte a actuar bajo un sistema tan improductivo y anticuado de gestión empresarial.

Al menos encuentro 3 motivos posibles:

 

MANTENERSE ORGANIZADO ES UNA DE LAS CLAVES DEL ÉXITO


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1- Es lo que te enseñaron en tu etapa como empleado

Hace no tanto tiempo ser líder era considerado como debilidad. ¡El amo tenía que mandar!

Así que puedo imaginarme la posibilidad de que en tus comienzos fueras a parar a las manos de uno de esos duros jefes cuya visión de negocio pasaba por estar convencido que si no estaba pendiente de lo que hicieras, esto no se haría “como Dios manda”.

 

2- Eres desconfiado por naturaleza

La perfección está genial siempre y cuando ésta no se convierta en una obsesión, pues caer en ello puede provocar que en lugar de avanzar te estanques o incluso retrocedas.

Quizá deberías pararte a reflexionar y pensar que tus empleados tienen también mucho interés en que las cosas salgan bien, pues su futuro también está en juego.

Además, no necesitas confiar si no quieres. Si entregas a tu gente un manual perfectamente detallado de cómo se tiene que hacer todo aquello que les encomiendes, verás como no tienes ningún problema en que las cosas salgan como tu quieres.

 

3- Tus empleados no saben tanto como tú

Es posible que al contratar a tus empleados tu situación económica no te haya dado para elegir al mejor para cada puesto, o incluso que sin querer te hayas equivocado con el candidato elegido.

Pero quizá también pueda ser que simplemente tú no hayas sabido transmitir a la perfección qué es exactamente lo que quieres.

Ten presente que supervisar es una de tus más importantes funciones, pero desde luego no es ni la única ni tampoco la más importante.

 

CONSECUENCIAS DE MANTENER ESTA POSTURA

Ser improductivo de este modo te puede acarrear como mínimo alguna de estas situaciones:

Que tus trabajadores no sean felices

Ya deberías saber que una de tus principales funciones es mantener a tus empleados con el nivel de felicidad más alto posible.

Porque la postura esa de que han de hacer lo que se les pida ya que cobran por ello, para lo único que sirve es para que ejecuten el trabajo, pero no para que lo hagan con ganas. Y la experiencia demuestra que un trabajador descontento es un coste extra para la empresa.

Puedes estar seguro que un empleado que no esté feliz en tu empresa, antes o después va a suponerte un coste. Ya sea porque se marcha a la competencia en busca de más cariño, o porque disminuye deliberadamente su ritmo de trabajo y con ello su productividad.

Hacer crecer tu empresa te sea mucho más difícil aunque dediques más esfuerzos

Si dedicas demasiado tiempo al control, además de imporductivo, te empujas a ti mismo a dejar de lado las otras importantes funciones que has de desempeñar.

Esto te obligará a trabajar fuera de horas para poder ejercer tareas tan serias como la estrategia y desarrollo del negocio. Horas que le estarás quitando a tu familia, amistades y hobbies.

Además, llegará un momento en que no tendrás tiempo suficiente para controlar a todos los trabajadores a tu cargo, con lo que habrás llegado a tu tope de crecimiento.

Estoy seguro que si cuando creaste tu empresa te hubiesen dicho que ibas a acabar trabajando más horas que cualquiera de tus empleados y con muchísimos más quebraderos de cabeza que cuando trabajabas por cuenta ajena, igual te lo hubieras replanteado.

Aunque bueno, no te preocupes, de alguna manera esto nos ha pasado a casi todos los que hemos empezado un negocio sin tener experiencia.

Y todo tiene solución. De hecho la solución es mucho más simple de lo que te puedas imaginar. Aunque simple no significa fácil de implementar.

 

DEDÍCATE A HACER EL TRABAJO POR EL QUE TE PAGAS

Si empresas tan importantes como Zara o McDonalds tuvieran tu misma visión de control de sus trabajadores, ya me dirás cómo habrían logrado llegar hasta donde lo han hecho.

En una empresa en la que todo esté claro, y no tiene por qué ser una multinacional, todo el mundo sabe lo que tiene que hacer desde el minuto uno en que empieza a trabajar, y muy raramente verás al gerente por allí.

La razón de que esto sea así es porque todos los procesos están sistematizados y manualizados y cada trabajador tiene claramente definidas sus funciones y cómo han de desempeñarlas.

Así que ya sabes, para poder dejar de estar pendiente de la ejecución de un trabajo primero has de determinar con precisión qué es lo que hay que hacer y cómo hay que hacerlo.

Y para ayudarte a definir cómo se hace esto, te invito a que continúes leyendo.

 

Contrata al personal más adecuado

Yo soy de los que opina, que si necesitas de cualidades/habilidades especiales en una persona para que pueda desempeñar un trabajo, tienes un problema de limitación. (Salvando lógicamente las que precisan de titulación reglada (abogados, médicos, ingenieros, etc.).

Determina con la mayor exactitud posible qué puesto hay que cubrir, qué tareas deberá realizar, qué condiciones ofrecerás y cuál sería el perfil idóneo del trabajador a contratar. Y después realiza una selección acorde a estas necesidades marcadas previamente.

Lo siguiente ya es cuestión de una formación adecuada y de entregar al trabajador un completo manual de procedimientos.

 

Sistematiza y crea manuales de procedimiento

Sólo si trabajas bajo sistemas claramente especificados en manuales escritos podrás lograr que tu empresa crezca sin limitaciones.

¿No te has preguntado nunca por qué una linterna tiene manual de instrucciones y tu empresa con lo compleja que es no lo tiene?

Este no es un trabajo rápido ni fácil de realizar, pero tiene la misma o mayor importancia que el vender o llevar las cuentas al día.

Además, piensa que cuando tu personal tenga un manual al que dirigirse cuando tenga una duda, tu teléfono dejará de sonar tan asiduamente.

 

Crea también el sistema de control

Aunque hayas creado los más completos manuales no te garantiza que alguien pueda equivocarse o incluso mal interpretar lo que está escrito. Así que otra de las tareas que has de completar es la de crear un sistema de control periódico que te permita averiguar que todo va según tú quieres que sea.

Los sistemas de control pueden ser tan simples como un correo electrónico periódico enviado por una persona designada por ti, pasando por una máquina de control de accesos o el cuadro de control financiero.

Los controles los defines tú y de lo que se trata es que también estén automatizados y que con una simple mirada seas capaz de determinar si todo va según tus criterios.

 

Confía

Ten por seguro que si tu personal está contento serán los primeros interesados en que todo vaya sobre ruedas.

Dales la confianza y demuéstrales que crees que son más que capaces de ejecutar las tareas para las que los has contratado.

En la mayoría de los casos te llevarás más alegrías que disgustos.

En el mundo de la empresa todo ha de tener su justa medida. Es tan malo desconfiar de todo y de todos como pecar de exceso de confianza.

 

CONCLUSIÓN

Está claro que dirigir una empresa no es una tarea fácil, sobre todo cuando tienes aspiraciones de llegar lo más alto posible.

Pero como con la linterna, también existen manuales de procedimientos para los empresarios. Lo que pasa es que estamos tan metidos en el día a día que no tenemos tiempo para estudiarlos, dejándonos llevar por la intuición.

Párate, reflexiona, y haz los cambios que sean necesarios, pero en cualquier caso, deja de basar la gestión de tu empresa en un sistema improductivo que no te permite tener libertad ni para soñar.

 

Y hasta aquí la entrada de hoy con la que espero haberte aportado valor.

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Hasta la próxima.

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