Cómo hacer un balance anual

Cómo hacer un balance del año

El balance del año es de esas cosas imprescindibles que como empresarios debemos hacer, porque como ya sabes, o deberías saber, para poder establecer una ruta que te lleve hasta donde quieres llegar, es recomendable que antes sepas desde donde partes. 

Porque sino, aunque es posible que llegases, puedes estar seguro de que tardarías mucho más de lo que deberías.

Y como estamos en ese momento en el que ya deberías tener tus objetivos para este año, y si no los tienes ya estás tardando en marcarlos, creo que es importante que te recuerde que si no haces un balance y analizas el año que ha acabado, es probable que esos objetivos que te has marcado o que te vas a marcar, no tengan una base sólida sobre la que sustentarse y, por lo tanto, que no las tengas todas contigo para alcanzarlos.

Así que, lo que voy a hacer a continuación es contarte cómo se debe hacer un balance del año, para que si no supieras cómo se hace, o ni siquiera supieras que deberías hacerlo, pues lo aprendas y hagas el tuyo.

 

 

La importancia del balance anual

Cuando acaba cada año, prácticamente todos sentimos esa especial motivación por lo nuevo que nos va a traer el siguiente. Por el montón de cambios que queremos hacer, por las cosas que queremos y vamos a mejorar, y por todo lo bueno que vamos a experimentar.

Especialmente cuando el último año vivido es de esos que es preferible olvidarlo.

Porque aunque sabemos que también es posible que vengan cosas malas, nuestra mente ya se encarga de apartarlas para no nublarnos la ilusión.

Y es que, raramente acabamos del todo contentos con el año que terminamos, porque aunque sí que puede que hayamos conseguido la mayoría de las cosas, o incluso todas las que nos habíamos propuesto, siempre pensamos que podíamos haber logrado más.

La cuestión es que esa euforia por lo bueno que está por llegarnos, y lo mucho que sí que nos vamos a esforzar esta vez, hace que nos sentemos delante de un papel, y que con toda nuestra mejor intención escribamos unos objetivos súper motivantes, que sin duda nos van a hacer sentir orgullosos de nosotros mismos de aquí en doce meses.

Lo que pasa es que, por regla general, aunque más o menos sabemos qué es lo que hemos vivido durante todo este año, en realidad no lo tenemos tan claro y básicamente sólo tenemos fresco lo que ha pasado en los últimos meses, o sólo las cosas muy notables que hayan pasado durante el año.

Y aunque yo soy de los que piensa que cada minuto que dedicas a mirar hacia atrás, es un minuto que no estás dedicando a mirar hacia adelante, que en definitiva es hacia donde hay que mirar siempre.

También es verdad que a la hora de querer marcar el camino que vamos a recorrer en los próximos meses, nos obliga a volver la mirada y hacer un balance de todo lo ocurrido, para que así podamos nutrir de una sólida base a los objetivos que vayamos a establecer.

Porque, como te he dicho al principio, para poder marcar la ruta que te lleve hasta donde tú quieres llegar, primero has de saber desde dónde partes.

Además, este balance es recomendable que lo hagas, no solo porque te va a liberar un poco de la carga menos positiva que hayas acumulado durante el año, sino que también, para que puedas felicitarte a ti mismo por lo que sea que hayas conseguido, que es algo que no solemos hacer muy habitualmente, pero que también nos merecemos.

 

Cómo hacer el balance del año

Para hacer este balance en realidad no es necesario que te compliques demasiado la vida, pues basta con que te agendes una cita contigo mismo, de por lo menos dos o tres horas, y te sientes en un lugar tranquilo, con tu música preferida, o en silencio, como tú veas.

Y ya sea con una libreta o con el ordenador, empieces a responderte a las siguientes preguntas:

 

1º – ¿Qué objetivos de los que te habías marcado para el año pasado se han cumplido, y gracias a qué?

Es decir, si ha sido gracias al plan que creaste, a la inercia, o sólo a la suerte.

Y si eran lo suficientemente ambiciosos, o por el contrario te los marcaste de esa manera que estabas seguro de que los ibas a conseguir.

 

2º – ¿Qué objetivos de los que te habías marcado no se han cumplido, y por qué?

¿Ha sido porque eran demasiado ambiciosos?, ¿porque el plan que creaste no estaba bien planteado?, ¿o ha sido por culpa de una pandemia?

 

3º – ¿Si tuvieras que darle un valor a cuánto te has acercado a tus objetivos a medio plazo, cuál sería?

Es decir, que puntúes, por ejemplo del 1 al 10, cuánto has avanzado con respecto a lo que quieres conseguir a cinco años.

Y si lo que te ha pasado es que te has alejado de ello, pues indícalo también.

 

4º – ¿Qué ha pasado realmente importante este año que te ha acercado o alejado de lo que tú querías?

Es decir, que te cuentes a ti mismo qué cosas exactamente han sido las que han hecho que avances o retrocedas con respecto a lo que persigues.

Y si puedes, evita usar en exclusiva la excusa de la pandemia, porque ya sabemos todos que seguramente será la causante de un importante impacto en tu vida personal y profesional, y no necesariamente de manera negativa.

 

5º – ¿Qué has hecho, nuevo o no, que quieras mantener? 

Es decir, que de todo lo que has hecho y has indicado en las respuestas anteriores, qué es lo que te gustaría seguir manteniendo en tu vida, independientemente de que sean cosas que habitualmente ya hacías, o que las hayas incorporado recientemente.

 

6º – ¿Qué logros has conseguido este año, independientemente de si los tenías marcados dentro de tus objetivos o no?

Es decir, que pienses en esas cosas que has conseguido y que otros no, o que las has logrado mejor que los demás.

Pero no por compararte con ellos, sino porque eso te ayudará a entender qué es lo que lograste y que otros no pudieron lograr, o que lo hicieron con peores resultados.

Y este punto intenta hacerlo para cada uno de los meses del año. Es decir, que elijas un logro para cada mes del año. Que aunque seguro que te cuesta acordarte de lo que pasó hace 10 meses, es un ejercicio que te ayudará a visualizar tus avances.

 

7º – ¿Qué errores has cometido este año y te han perjudicado aunque sea mínimamente, a nivel personal o profesional?

Porque aunque está claro que si no te estás equivocando es porque no estás haciendo suficientes cosas, eso no quita que debas identificarlos, aceptarlos y aprender de ellos para que no los vuelvas a cometer, o al menos, para que no los cometas de forma idéntica.

 

La reflexión final

Una vez que te hayas respondido a todas estas preguntas, lo siguiente que debes hacer es un mini escrito sobre cómo quieres que sea el nuevo año que tienes por delante.

Y no es necesario que lo hagas bonito ni que le pongas demasiadas parafernalias, porque al fin y al cabo, sólo lo vas a leer tú.

De lo que se trata simplemente es de que plasmes en un papel cómo te imaginas lo que te viene por delante, y también, y olvidándote un poco de tu realidad, cómo te gustaría que fuera.

Es decir, que sueñes un poco y lo describas como el ideal que te gustaría lograr. Y hazlo tanto a nivel personal como a nivel profesional.

 

Y ya está, esto es todo lo que tienes que hacer para evaluar cómo ha sido tu año y que así lo puedas utilizar como base o punto de partida de tu nuevo año.

 

Errores a evitar

Ya solo me queda recomendarte que no caigas en los siguientes errores que solemos cometer todos, para que la evaluación tenga valor de verdad.

 

Primer error

El primero de estos errores, es que debes evitar basarte sólo en los últimos meses del año porque los primeros están ya tan lejos que casi ni los ves.

Sin embargo, la fuerza de este análisis está en que reflexiones sobre el año completo, por lo que has de intentar esforzarte por recordar absolutamente todos los meses, desde el primero y hasta el último.

 

Segundo error

El segundo error que debes evitar, es basarte sólo en tu vida personal o en tu vida profesional. Pues de lo que se trata es de que hagas un balance equilibrado.

Y si sólo te enfocas en una parte de tu vida, no podrás detectar correctamente qué cosas han sido impactadas, positiva o negativamente, por las otras.

 

Tercer error

Y el tercer error que debes evitar, es no hacer este análisis ya, y aplazarlo indefinidamente hasta que llegue un momento en que ya no merece la pena hacerlo, con la excusa de que en realidad no te aporta demasiado para lo que de verdad te hace falta.

Sin embargo, has de recordar la máxima de que si no mides, no puedes mejorar. Y aunque pienses que esto es una tontería que no te sirve para nada, créeme que es muchísimo más importante de lo que te crees.

Así que, pon tu empeño más serio en hacer toda esta reflexión, y una vez que la hayas finalizado, guárdate el documento en el que lo hayas plasmado.

Y el próximo año, cuando vayas a hacer de nuevo el análisis anual, recupéralo, porque verás cuánto te ayuda a hacer el nuevo y a determinar si ha sido mejor o peor que el anterior.

 

Y esto es todo por hoy.

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Y te invito a que me dejes un comentario y me cuentes cómo haces tú al balance del año.

Hasta la próxima.

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