Cómo mejorar mi negocio

Cómo mejorar mi negocio en 10 pasos

Objetivo Negocios Perfectos
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Cómo mejorar mi negocio en 10 pasos
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Muchos empresarios creen que para mejorar el negocio han de ofrecer sus productos o servicios al mejor precio que sea posible.

Y si bien eso es cierto en parte, también es verdad que no basta.

Y no basta porque por muy bueno que sea aquello que ofreces a tus clientes, si no estás haciendo otro montón de cosas que te hacen falta para que la mejora tenga una base sólida y se mantenga en el tiempo, al final las bondades de lo que vendes no servirán para mucho.

 

 

Pero es que hay tantas estrategias para lograr que un negocio mejore, que es complicado decir aquí, sin saber cuáles son las peculiaridades de tu empresa y el mercado en el que compites, cuáles podrían ayudarte y cuáles podrían perjudicarte.

Aunque al menos sí que puedo presentarte una serie de pasos o prácticas, que independientemente del tipo de empresa que tengas y del mercado en el que estés, si los implementas podrás mejorar mucho los resultados del negocio y casi seguro que lo harás crecer.

 

Dedica más tiempo a la planificación

Y la primera de estas prácticas, es que dediques más tiempo a la estrategia y a la planificación, y menos a la parte técnica.

Que esto es algo que si normalmente ves los artículos que publico, ya estarás cansado de escuchármelo decir.

Pero es que es algo básico y fundamental para que tu empresa avance.

Porque si no hay nadie que esté realizando esa función, difícilmente lograrás que la empresa mejore más allá de sacarte un buen sueldo.

Así que define claramente dónde estás y a dónde quieres llegar, y según el tipo de producto o servicio que ofreces y el mercado en el que compites, planifica la ruta, el vehículo que necesitas y el tiempo que te gustaría tardar, y ponte manos a la obra para conseguirlo.

 

Crea un sistema de ventas predecible

La segunda práctica que podrías o deberías implementar, es crear un sistema de ventas predecible que te aporte un flujo de clientes de forma constante.

Y esto es importante porque, a no ser que tu negocio esté basado en la temporalidad, no es productivo ni rentable que estés 2 o 3 meses a tope sin que apenas podáis llegar a todo, y los dos o tres meses siguientes estéis con los brazos cruzados porque no tenéis nada que hacer.

Así que, en función de las características de tu empresa, del sector en el que estés, y de cuántos otros parámetros debas medir para ello.

Busca el modo de lograr que el flujo de clientes que llegue sea lo más constante y predecible posible.

Es decir, que a través de distintas estrategias, intentes conseguir que lleguen a tu empresa los suficientes como para tener la estabilidad mínima que necesitas.

Tanto a nivel operativo como a nivel de facturación.

 

Rodéate de un equipo competente

La tercera práctica, es que cuando contrates personal, lo hagas siempre que puedas con aquellos que sean más competentes que la media.

Porque aunque te parezca que estos son más caros, créeme que a medio plazo te saldrá más rentable que si los buscas menos preparados.

Y no solo porque tendrás que dedicar menos esfuerzos y dinero en formarlos.

Sino que, también, porque te ayudarán a lograr aquello que quieres en menos tiempo y con menos quebraderos de cabeza.

Así que no escatimes en este punto y evita contratar a personal sin experiencia o faltos de motivación.

Porque ya sabes el dicho aquel que dice que lo barato siempre siempre sale caro.

Y caro no tiene por qué referirse necesariamente a dinero.

Sino que, en tu caso, también podría hacerlo en cuanto al tiempo que deberías dedicar.

Y que por estar pendiente de esto no podrías dedicar a otras cosas o a descansar.

 

Lleva el control de los resultados

La cuarta práctica es que tienes que llevar un control escrito de todos aquellos parámetros de los que necesites tener información constante.

Parámetros como por ejemplo:

  • Las ventas y su periodicidad
  • Los nuevos clientes
  • La rentabilidad que obtienes
  • La tesorería disponible
  • La facturación por período

 

Y, en definitiva, cualquier dato que te permita medir resultados para poder mejorarlos después.

Porque ya sabes que lo que no se mide, no se puede mejorar.

 

Fideliza a los clientes

Las quinta práctica es que implantes un sistema de fidelización, para que tus clientes estén encantados de trabajar contigo y no quieran irse.

Porque tal y como te comentaba en el artículo de la semana pasada, el coste de venderle a un cliente nuevo, frente a venderle a un cliente que ya tienes, es hasta 5 veces superior.

Por lo que no tienes más remedio que, dentro de la ética y la profesionalidad, hacer lo que sea para que estén encantados de comprarte.

Y recuerda que un sistema de fidelización no tiene por qué ser siempre caro o complicado.

Pues muchas veces tiene más fuerza un caramelo, o llamarles por su nombre de pila, que el regalo más caro o el descuento más grande.

 

Ten presencia en internet

La sexta práctica es una que a estas alturas no deberías saltarte bajo ninguna circunstancia, que es la de estar presente en internet.

Y sí, ya sé que es probable que tengas una página web, ¿quién no la tiene ya hoy en día?.

Pero cuando digo que estés presente, no me refiero sólo a que tengas una web, sino que me refiero a que estés activo.

Es decir, que esa web que tengas, la mantengas siempre bien diseñada y actualizada.

Y, por supuesto, dirigida claramente al tipo de cliente al que quieres venderle.

Pero también, que te aproveches de todas las oportunidades que los medios online ponen a tu disposición.

Como la posibilidad de publicar periódicamente en aquellas redes sociales en las que más habitualmente pudieran estar tus clientes.

Así que revisa lo que tengas y haz los cambios necesarios, si hay que hacer alguno, y aprieta en esto.

Porque ahora sí que es verdad que es el futuro de cualquier negocio.

 

Sigue de cerca a la competencia

La séptima práctica es que investigues a tu competencia constantemente.

Porque aunque lo habitual es hacerlo antes de iniciar un negocio, la verdad es que no puedes parar mientras tu empresa estén en activo.

Porque sólo si estás al día sobre lo que hacen tus competidores podrás mejorar y reforzar tu propuesta de valor.

O dar un golpe de timón si fuera necesario.

Así que créate un calendario de investigación y una carpeta en la que meter todo aquello relacionado con ellos que te pueda parecer interesante.

Y obsérvalos bien de cerca, porque puedes estar seguro de que ellos sí que te tienen bien controlado a ti.

 

Pregúntale a tu cliente

La octava práctica, es de esas que todos sabemos, pero que casi nadie pone en práctica de verdad.

Y no es más que el de escuchar proactivamente a los clientes.

Y no me refiero a que te intereses por cómo están o por qué es lo que quieren.

Sino a que te sientes con ellos y les preguntes directamente:

  • Qué tal es la calidad del producto o servicio que te están contratando
  • Cómo se siente con el personal que habitualmente trata con él
  • Si los tiempos de entrega son los adecuados
  • Si el servicio postventa es eficiente

 

Y, en definitiva, cualquier cosa relacionada con la interactuación que tengan con tu empresa, para que puedas tomar buena nota y actuar en consecuencia.

Porque te aseguro que si tú no los escuchas tu competencia sí que lo hará.

Y teniendo en cuenta que los clientes son la base de tu negocio, no puedes permitirte el lujo de facilitarle el trabajo a la competencia.

Así que coge la lista de tus clientes y empieza a agendar citas con ellos para que te cuenten lo que sea que te tengan que contar al respecto del buen servicio que les das, o de cómo podrías mejorarlo.

 

Haz networking

La novena práctica que indudablemente te ayudará a mejorar tu negocio, aunque a priori a ti no te lo parezca, es que hagas networking.

Y sí, ya me imagino que si apenas tienes tiempo para hacer todas las cosas que tienes que hacer cada día.

Te resultará complicado juntarte para charlar con un montón de empresarios que, puede que no, pero también puede que sí te aporten algo.

Pero créeme cuando te digo que el networking es una de las mejores cosas que puedes hacer.

Tanto para dar a conocer tu empresa, como para descubrir oportunidades que ni siquiera se te pasarían por la cabeza.

Sin contar con que relacionarte así con otros empresarios forma parte sí o sí de tu trabajo, aunque a ti no te lo parezca.

Así que busca qué opciones de networking tienes en la zona en la que te suelas mover y hazlo.

Porque es de esas cosas de las que me extrañaría que te llegaras a arrepentir.

 

Fórmate constantemente

Y ya para finalizar, ¿a ver si sabes cuál es la décima práctica de la que te voy a hablar?

Pues sí, has acertado. Tienes que formarte y capacitarte constantemente.

Y no sólo en aquellas cosas que te convierten en más experto de lo que ya lo eres de tu profesión.

Sino que, también, y además especialmente, en aquellas otras cosas que como empresario deberías dominar o ser capaz de desenvolverte con soltura:

Como las técnicas de venta, la gestión de equipos, las finanzas, el marketing y, en definitiva, cualquier cosa que te ayude a mejorar a ti, para que así puedas hacer mejorar tu empresa.

 

Y hablando de esto, si estás en ese punto en el que no te formas porque no sabes si te interesa más una formación o contratar un mentor, me ofrezco a hacer una sesión estratégica gratuita contigo,  sin ningún tipo de compromiso, para que me cuentes cuál es tu situación actual y la de tu empresa, y que así yo te pueda echar una mano y orientarte sobre qué es lo que más te interesa y por qué.

 

Y ya está, estos son 10 de las prácticas que deberías implementar en tu empresa para hacerla mejorar y crecer.

Así que ponte manos a la obra y planifica cómo y cuándo vas a empezar a implantarlos, y actúa, porque sólo si te mueves avanzarás.

 

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Y te invito a que me dejes un comentario y me cuentes cuál de estos pasos es el que crees que más te puede costar poner en marcha en tu empresa.

 

Hasta la próxima.

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