Si estás en una sala en la que el más listo de todos eres tú, en realidad eres tonto.
En esa sala no te interesa estar y estás perdiendo tu tiempo.
Es cierto que ser el más listo te llena de orgullo, te hace crecer el ego, y te sientes superior al resto del mundo.
Bien por ti.
Pero si eres empresario, esto no sólo no te interesa, sino que además no te sale rentable.
Ni por tiempo, ni por dinero.
A ver.
Piénsalo.
Si en tu empresa eres el más listo, tienes un problema.
Porque eso crea dependencia de ti, y si no estás nada termina de funcionar bien.
En cambio, si te rodeas de gente que sabe más que tú, lo que consigues es, no sólo que la empresa funcione mejor, sino que además, te da la libertad que buscas.
Muchos empresarios no contratan empleados más listos que ellos, porque tienen miedo de que éstos les pierdan el respeto si se dan cuenta de que no saben tanto.
Pero es que tú no tienes que ser el que más sepa.
Tú tienes que saber gestionar a los que más saben.
Porque no se trata de ser el menos listo, sino de rodearte de empleados más listos que tú, que no es lo mismo.
Y si lo piensas, llegarás a la conclusión de que el simple hecho de rodearte de gente más lista que tú te convierte casi automáticamente en el más listo de todos, porque has sido capaz de encontrarlos y convencerlos para que trabajen para ti.
Porque a los empleados buenos. A los listos. Hay que saber venderles que trabajar para ti es la mejor decisión que podrían tomar.
Y eso no se logra si no se es listo.
Así que guárdate el orgullo donde te quepa, y deja de querer demostrar al mundo cuánto sabes de lo que desde que eres empresario ya no te hace falta, y céntrate en encontrar a los que te van a llevar a la cúspide.
Disfruta del día!
Rafa Valero
PD – No seas un tonto con conocimientos.