10 habilidades a implementar o perfeccionar para liderar tu empresa

Hace ya algún tiempo que los jefes dejaron de estar de moda, para dar paso a empresarios con una visión muy distinta de lo que es dirigir.

Ahora, las normas no escritas dictan que para ser un empresario de éxito, ya no vale con ser sólo empresario. Ahora tienes que ser un líder.

Es decir, que ahora para dirigir tienes que actuar como un guía que conduce a un grupo de personas hacia un objetivo común, a base de influir en ellas.

 

 

Los empleados ya no quieren que les mandes

El éxito de cualquier empresa, sea del sector que sea y del tamaño que tenga, depende en gran medida de cómo actúa su personal, de cómo se desenvuelve con las tareas que tenga asignadas y, lo más importante, de cómo trata al cliente.

Sin pasar por alto que, de alguna forma, los trabajadores de una empresa son el fiel reflejo de su dueño. De manera que si este es desordenado, sus trabajadores también lo serán, y si este es irrespetuoso, así se comportarán también sus empleados.

Y tal y como te hice referencia al principio, los empresarios que actúan como jefes, utilizando su posición para obligar a sus empleados a realizar cualquier acción, ya están pasados de moda.

Y ahora lo que se lleva es el inspirarles el suficiente respeto, y darles las dosis de motivación necesarias, como para lograr que quieran hacer aquello que tienen que hacer.

Por lo que se acabó aquello de esperar que tu gente haga lo que les pidas, sólo porque les estás pagando por ello y, a cambio, has de pasar a influirles a base de respeto y motivación para que hagan lo que quieres que hagan.

Hay 2 formas de realizar la misma tarea; con gusto u obligado. Y ya te puedes imaginar cuál de las 2 acabará siendo más efectiva y rentable para tu negocio.

Y si lo piensas detenidamente, liderar tampoco es algo tan difícil, pues al fin y al cabo, es algo a lo que ya estarás acostumbrado, pues lo haces continuamente con tu pareja, tus hijos e incluso tus amistades. 

Aunque es verdad que hay una gran diferencia, y es que en tu empresa lo tienes que hacer con conciencia de que lo estás haciendo.

Porque los trabajadores de hoy ya no van a sus trabajos solo a trabajar a cambio de un sueldo. Ahora más que nunca, quieren sentirse respetados, y que se valore el esfuerzo que realizan.

O dicho de otro modo, quieren sentirse queridos e importantes, además de cobrar por lo que hacen.

 

Qué habilidades necesitas para liderar

Asumiendo que tienes claro que para que tu empresa tenga posibilidades de éxito te sale mucho más rentable liderar que simplemente mandar, te voy a decir qué habilidades creo yo que son las más importantes que debes implementar o perfeccionar para lograrlo.

1. Trata a tus empleados como personas

La primera de ellas es que tienes que tratar a tus empleados como personas únicas que son, y no sólo como números. Demuéstrales que te importan y que valoras el esfuerzo que realizan por tu empresa.

Y no es una cuestión de que te conozcas el nombre de todo el mundo que, aunque sería lo ideal, tampoco es del todo factible si diriges una corporación con cientos de empleados.

Es más una cuestión de cómo dices buenos días cuando llegas por la mañana o cómo actúas cuando te cruzas con alguno de ellos.

Porque tienes que recordar que hasta el trabajador que ocupa el puesto más bajo en tu empresa, es una persona que siente y padece como el que más.

Que tiene aspiraciones e ideas y que por regla general suele estar mucho más cerca de los clientes finales, de lo que puedas estar tú mismo.

2. Céntrate en el mañana

Lo segundo es que te centres en el mañana poniendo los ojos en tus objetivos, pero haciendo partícipes a tus equipos, porque si todos miráis a la vez en la misma dirección, será mucho más fácil llegar.

Y deja de mirar al ayer, porque cada minuto que dediques a mirar hacia atrás es un minuto que no estás dedicando a mirar hacia adelante y, además, ya nunca podrás recuperarlo.

Y, si lo hicieras porque se han cometido errores, mi recomendación es que les dediques el tiempo justo para aprender de ellos y así no volver a cometerlos, y ni un minuto más.

3. Asume la responsabilidad

Lo tercero es que asumas la responsabilidad de los malos resultados aunque tú no seas el culpable.

Entre otras cosas porque, además de que es lo que esperan tus subordinados por ser el máximo responsable de la empresa. de alguna manera se habrán realizado según las directrices que hayas marcado, y si no has estado atento al 100% o te equivocaste al asignar la tarea a quien no era la mejor opción, eres tú quien tiene la culpa. 

Así que no pierdas el tiempo buscando culpables y, asúmelo, soluciónalo y sigue avanzado.

4. Deja de dar órdenes

Lo cuarto es que guíes, dirijas y coordines, pero no des órdenes, pues tienes que lograr que tus empleados realicen sus funciones sin que para ello debas dar una orden. Y si no lo consigues, es que algo estás haciendo mal.

Así que encuentra el modo de comunicarles lo más claramente qué es lo que tienen que hacer y para qué sirve, haciéndoles entender la importancia que tiene que se realice correctamente.

5. Motiva, motiva y motiva

Lo quinto es que dediques todo el tiempo que puedas a motivar a tus equipos.

Busca la forma de hacerlo -que hay tantas como trabajadores existan-, y aplícalas a diario.

Porque tienes que recordar que la mayoría de los trabajadores, una vez que tienen cubiertas sus necesidades de percibir el sueldo mensual, el dinero pasa a ser algo secundario.

6. Comunica mejor

Lo sexto es que te esfuerces por comunicar del mejor modo que te sea posible, pues no hacerlo así es lo que provoca la mayoría de los errores.

Asume que en toda comunicación hay 2 partes, el emisor y el receptor. Y si el receptor no entiende el mensaje, has de asumir que es el emisor quien no ha sabido transmitírselo.

Así que, antes de comunicar cualquier cosa, valora la circunstancia y al receptor del mensaje y después decide cuál es el mejor modo de comunicar lo que quieres.

Y deja de pensar que el receptor es menos listo si no entiende lo que se la ha dicho, porque al único sitio al que te lleva es a frustrarte y perder el tiempo.

7. Empatiza

Lo séptimo es que seas capaz de empatizar y ponerte en el lugar de otras personas, pues es algo fundamental para tener éxito en las relaciones personales, y cuando se trata de personas que de alguna manera dependen de ti, aún más.

Para ello, el mejor consejo que puedo darte es que escuches de manera activa, pues es el mejor modo en que podrás entender qué le ocurre.

Recaba información y, antes de realizar cualquier actuación, ponte por unos momentos en la piel del otro e intenta ver el mundo con sus ojos, pues te aseguro que te ayudará mucho en tus relaciones.

8. Delega

El octavo punto es que confíes en tu gente y les delegues tareas, pues es la mejor forma de demostrar esta confianza y hacer que se sientan valorados.

Y no te preocupes tanto por si lo van a hacer bien, porque si has hecho tu trabajo, les has formado correctamente, les has hecho entender la importancia que tiene la tarea y la has comunicado del mejor modo, el resultado tiene muchas posibilidades de ser el que esperas.

9. Crea más líderes

El noveno punto es que te formes continuamente para estar al día y también forma constantemente a tus empleados, pues no solo lograrás mayor calidad en los resultados, sino que además conseguirás que se sientan valorados.

Y, además, no olvides que formándolos podrás crear nuevos líderes entre tus filas que te ayuden a tirar del carro.

10. Fomenta el buen rollo

Y el último punto es que fomentes siempre el buen rollo. Porque tienes que lograr que tus empleados estén deseando que lleguen las 8 de la mañana para empezar a trabajar.

Y eso sólo lo vas a poder lograr si lo que se van a encontrar les gusta. Y a cambio, el resultado que obtendrás será armonía y compañerismo que tus clientes notarán y agradecerán.

 

Conclusión

Como última reflexión, debes hacer tuyo el dicho ese que dice que trates a tus empleados tal y como te gustaría que ellos tratasen a tus clientes.

Y eso lo conseguirás si centras todos tus esfuerzos en lograr que se sientan valorados, seguros y confiados.

Porque si lo consigues, serán ellos mismos los que se preocuparán de que tu empresa funcione y sea rentable, pues va en su propio beneficio.

Así que, a partir de ahora, levántate cada mañana con la única intención de liderar a tu gente para que sean ellos los que te lleven hacia tu éxito.

 

Y hasta aquí esta entrada. Si conoces algún modo mejor de lograr el éxito como líder o quieres hacer un comentario sobre lo que he escrito, no dudes en hacerlo a continuación.

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Hasta la próxima

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