Mentalidad empresarial

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Objetivo Negocios Perfectos
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Mentalidad empresarial
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Un empleado con mentalidad empresarial, es prácticamente seguro que al final acabará teniendo una empresa, y seguramente, con éxito.

Sin embargo, un empresario con mentalidad de empleado, da igual cuántas empresas llegue a tener, porque difícilmente tendrá éxito.

Y ya te digo yo, que no tiene nada que ver con querer tener una empresa.

 

En qué consiste la mentalidad empresarial

La mentalidad empresarial, a nivel básico, es un conjunto de actitudes y formas de hacer las cosas, que te permiten desarrollar distintas aptitudes.

Pero también, conseguir la motivación necesaria para hacer realidad una visión concreta a través del desarrollo de negocios.

O dicho de otra forma, que es una manera de ver el mundo, en la que el conformismo no forma parte de tu vocabulario y tu idea de alcanzar el éxito es la de que éste dependa de ti mismo.

Y está claro que, una vez que adquieres la mentalidad de empresario, ya no vuelves a tener la de empleado.

Porque aunque volvieras a trabajar para otro, tu forma de actuar sería más como la de un empresario, que como la de un asalariado.

 

¿Por qué es importante que adquieras una mentalidad empresarial?

Básicamente, porque ante un proyecto empresarial dependemos completamente de nosotros mismos.

Y el acierto o el fracaso en la toma de decisiones, dependerá de la capacidad que tengamos para entender cuál es la mejor opción.

Que, en cualquier caso, no es la forma de pensar de un empleado, que está más basada en trabajar cambiando tiempo por dinero.

Y aunque se convierta en empresario para no tener jefe, la realidad es que necesita que le digan constantemente qué tiene que hacer. 

Ahora bien, antes de enumerarte algunas de las condiciones para adquirir esa mentalidad empresarial, es importante que tengas claro qué es ser empresario.

 

Qué es un empresario

Muy en contra de lo que creen la mayoría de las personas, incluidas aquellas que trabajan para sí mismas, pero con mentalidad de empleado, un empresario no es sólo el dueño de una sociedad que tiene empleados contratados.

Entre otras cosas, porque al menos desde el punto de vista legal, se considera empresario a cualquiera que está dado de alta en la Seguridad Social, pero no por cuenta ajena.

Es decir, que es igual de empresario el dueño de una multinacional, que el típico repartidor de comida que es autónomo.

Sin embargo, las estadísticas demuestran, que ser empresario sólo por estar dado de alta como tal en la Seguridad Social, no es suficiente para conseguir que un negocio obtenga unos resultados razonablemente buenos.

Y ahí es donde entra la necesidad de disponer de la adecuada mentalidad empresarial.

Que es la que, como te he dejado ver ya, te dará la mayor parte de los números que necesitas para tener éxito.

 

Qué necesitas para adquirir mentalidad empresarial

Son tantas que podría pasarme horas. Así que voy a listarte las que yo considero más importantes.

 

Define lo que quieres para ti como persona

Por la que sí o sí deberías empezar, es por la de definir lo más claramente que puedas, qué es lo que quieres para ti.

Porque aunque quizá creas que lo tienes claro, la realidad es que la mayoría de las veces no lo está tanto.

Y eso hace que muchos empresarios se frustren cuando, aunque sus empresas marchen bien y les hagan ganar dinero, ellos no alcancen la felicidad que esperaban.

Algo que, si lo piensas, tiene toda su lógica.

Porque ya me dirás tú cómo esperas construir un negocio que te lleve a cualquier lugar, si no sabes qué lugar es ese.

Así que, lo primero de todo, párate a pensar si eso por lo que estás luchando cada día, es lo que hace que te levantes por las mañanas.

Y si es así, mira si puedes reforzarlo de algún modo.

Y si no lo es, páralo todo y no vuelvas a arrancar hasta que descubras por qué te merece la pena el estilo de vida elegido.

 

Asume que sólo tú eres el responsable de todo lo que te pasa

Asume que cualquier cosa que te ocurra a ti o a tus empresas, es consecuencia directa o indirectamente de alguna decisión tuya.

Por lo tanto, deja ya de culpar a todo y a todos, de aquello de lo que sólo tú eres responsable, y admite que si los resultados son malos es culpa tuya, y si son buenos, es gracias a ti.

 

Basa tu trabajo en los resultados, no en el tiempo que dediques

En cuanto a tu trabajo, has de asumir que este no puede basarse nunca en las horas físicas que dediques, o en un horario establecido.

Sino que ha de hacerlo en base al logro de resultados.

Es decir, que tienes que aprender a valorar el esfuerzo a realizar, en función del resultado que se pueda o deba conseguir.

Y no en función de las horas que se le deban dedicar.

Porque gracias a esto serás capaz de determinar más fácilmente, sin sentirte mal contigo mismo, si el que estés trabajando, o dedicándoles tiempo a tu familia o amigos, es lo mejor que podrías hacer en cada momento, independientemente de que sea un lunes por la mañana, o un sábado por la tarde.

Además, recuerda que el fin que has de perseguir con tu empresa, es que esta trabaje para ti, y no al revés.

Y eso no lo podrás conseguir si tienes que cumplir un horario, o un mínimo de horas de trabajo.

Además, como ya te he dicho en muchísimas ocasiones, no se trata de que como empresario tengas que pasarte la vida debajo de una palmera tomando daikiris.

Sino que de lo que se trata, es de que puedas permitírtelo si así lo quieres.

Así que empieza ya a ver todos tus pendientes o proyectos desde el punto de vista del resultado que vas a obtener, y no desde el punto de vista del tiempo que vas a tener que dedicarles.

 

Productivo siempre, no sólo en el trabajo

Como empresario, sólo puedes permitirte el lujo de vivir tu estilo de vida basado en la productividad.

Pues es el único modo de que puedas generar más y mejores resultados, con la menor inversión de tiempo y esfuerzo posible.

Y quiero recalcar lo de estilo de vida, porque no sólo tienes que centrarte en ser productivo cuando estás trabajando, que es lo que suelen hacer los que tienen mentalidad de empleado. 

Sino que, por el contrario, lo que has de hacer es vivir en el concepto de productividad siempre.

Porque cuando eres empresario, no lo eres sólo de 9 a 5, sino que lo eres 24 horas al día, 7 días a la semana.

Y en esto, has de valorar que no todo tiene que ver con que seas capaz de elegir mejor qué es lo más importante que puedes hacer en cada momento, o cuál es el método de organización que mejor se te adapta.

Sino que también has de quitar de tu lista de pendientes, y delegar, cualquier cosa que no sea imperiosamente necesario que lo hagas tú.

Y, por supuesto, que se creen los sistemas que automaticen todos y cada uno de los procesos de tu negocio.

 

El dinero y su uso

En lo referente al dinero, también has de cambiar la forma de pensar. Y, en concreto, en al menos 2 puntos fundamentales.

El primero, que el dinero de tu empresa no es tu dinero.

Y no lo es, porque aunque tu empresa sea tuya, esta es un ente que, en cierto modo, tiene vida propia.

Por lo tanto, tú para ella eres un empleado que va a percibir una remuneración concreta a cambio de gestionarla y dirigirla.

Así que, si aún no tuvieras definido el sueldo que debes cobrar por administrarla, independientemente de las horas que trabajes, márcatelo desde ya, y deja de coger un dinero que no es tuyo.

Y si a final de año resultan beneficios y decides que vas a cobrar parte de ellos, pues ya esta.

Lo segundo, es que debes dejar de verlo todo como si fuera un gasto, y empezar a ver todo lo que debas pagar, como inversiones.

Porque de este modo, no sólo dejarás de usar dinero para cosas que no te reportan nada.

Sino que, además, gracias a esto serás más consciente del valor de las cosas, y no tanto de su precio.

 

Fórmate en lo correcto

Otro punto muy importante dentro de lo que es la mentalidad empresarial, tiene que ver con la formación.

Sobre todo, con la que adquieres para ti mismo.

Y es que, has de dejar de formarte en aquellas cosas que sólo te sirven para perfeccionar lo que ya sabes hacer, y que antes o después vas a delegar.

En cambio, deberías formarte en aquellas otras cosas en las que no eres tan experto y que, sin embargo, sí te van a hacer falta para desempeñar la labor de empresario.

Pero, además, también deberías empeñarte en formar a la gente que trabaje contigo, porque cuanto más sepan, más podrás obtener de ellos.

Que en este caso, y tirando del punto anterior, la formación tuya o la de tu personal, jamás es un gasto, sino una inversión.

A no ser, claro, que contrates formaciones que no sirvan para el fin que persigues.

 

Primero los demás, después tu beneficio

Y el último de los puntos tiene que ver con el planteamiento que hagas de tus productos o servicios.

Porque deberías hacerlo siempre desde el punto de vista de querer impactar positivamente a los demás, y no de ganar cuanto más dinero mejor.

Y no es que no debas pensar en tu beneficio económico, ni mucho menos.

Porque si te centras en los demás, el beneficio económico acabará por llegar.

Pero si te centras en el beneficio en lugar de en ayudar, seguramente te equivoques, porque estás pensando para ti y no para los demás.

 

Conclusión

Lee todo lo que puedas sobre temas que te ayuden a ver tu empresa como el negocio que es, y no como un trabajo.

Rodéate siempre de gente emprendedora. Y si son más listos que tú, mejor que mejor.

Y sal a la calle y relaciónate con otros empresarios, con clientes y con proveedores.

Y obsérvalos, porque nunca sabes dónde vas a poder aprender algo que te ayude a mejorar.

 

Antes de despedirme, me gustaría recordarte que si estás en un punto en el que tu empresa no marcha como quieres y no sabes a qué se debe.

O sí que lo sabes, pero no tienes muy claro cómo solucionarlo.

Puedes contar conmigo.

Solicita una reunión completamente GRATIS y sin ningún tipo de compromiso por tu parte.

Para que me cuentes en qué situación estás y qué es lo que quieres conseguir, y que así podamos valorar cómo puedo ayudarte.

 

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Hasta la próxima.

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