Qué actitud necesitas para lograr el éxito empresarial

¿Te preguntas que por qué si dominas tu profesión, tienes la experiencia suficiente y encima trabajas un montón de horas cada día, aún así no consigues el éxito que crees que mereces?

Pues déjame decirte que es más que probable que uno de los motivos principales por los que no lo logras, es por la actitud empresarial que tienes.

Y si quieres saber cómo mejorarla, o cómo obtenerla, sigue leyendo porque ahora te lo cuento.

 

 

La actitud empresarial que te dará el éxito que buscas

Prácticamente todos los empresarios y emprendedores, tienen una idea más o menos clara de lo que esperan conseguir con sus empresas. 

Para unos es ganar mucho dinero. Para otros es poder trabajar menos horas. Y para otros es simplemente no tener que estar dándoles cuentas a un jefe.

Sin embargo, parece estar claro que sólo con tener la ilusión de lo que se quiere, no basta para lograrlo.

Y es entonces cuando, después de un tiempo de estar esforzándote mucho, empiezas a plantearte que porque unos lo consiguen y tú no, si tú estás poniendo todo lo que puedes de tu parte.

Y la respuesta más simple a esto es que, o bien te falta capacitación empresarial, o bien tu actitud no es la más adecuada.

Porque el que estés muy formado con respecto a tu profesión, que tengas muchos años de experiencia, o que trabajes 10 o 12 horas al día, ya te ha demostrado que no son suficientes.

Por lo que, si estás convencido de que tú sí tienes la actitud correcta, lo que te falta es capacitación. Y si crees que estás bien capacitado, es la actitud lo que falla.

Y es que, la actitud empresarial es más una cuestión de cómo ves y te enfrentas a las situaciones del día a día, que del empuje y el esfuerzo que apliques. 

Y se basa en no aceptar el status quo y en querer cambiar las cosas para mejorarlas.

Y, a la pregunta de que qué es lo que te puede dar esa actitud, la respuesta más fácil que te puedo dar, es la de que has de ser muy consciente de qué es lo que quieres conseguir y que esto te motive lo suficiente para luchar por ello.

Aunque tampoco puedes engañarte a ti mismo pensando que sólo con eso vas a conseguir lo que quieras, porque, aunque sí es verdad que si no tienes la actitud necesaria te va a ser realmente complicado lograr cualquier cosa por muy preparado que estés, también es verdad que si no te preparas y te formas en aquello que necesitas para gestionar tu empresa tampoco lo vas a lograr por muy buena actitud que tengas.

 

Lo que puede que esté minando tu actitud

Por eso, lo que voy a hacer a continuación, es darte unos cuantos motivos que pueden estar minando tu actitud y por ende, dificultándote obtener el éxito que buscas.

El miedo al fracaso

Y el primero y que probablemente sea el más común de ellos, es el miedo al fracaso. 

Que por culpa principalmente de la sociedad en la que vivimos, hace que lo veas sólo como algo malo en lugar de verlo también como una oportunidad de aprendizaje.

Llevándote a tomar decisiones más fundamentadas en no caerte de la escalera, que en subir un peldaño más. Y, por lo tanto, haciéndote subir muy despacio, si es que llegas a subir.

Mentalidad negativa

Y es este mismo miedo el que te lleva a adoptar una mentalidad negativa, que te hace pensar cosas como que ya no hay oportunidades por las que luchar, que ya está todo inventado, que los clientes no van a querer eso que comercializas o, lo que es peor, que no eres lo suficientemente bueno. 

Siendo la consecuencia más habitual de todo esto, el llevarte a creer ciegamente en la suerte como base principal para lograr el éxito, y a echar la culpa de todo lo que te pasa a cualquier cosa, menos a ti mismo.

Intentas adivinar en lugar de pensar

Otro gran motivo que la falta de actitud provoca que tus resultados no sean los que esperas, es que intentas adivinar qué es lo que va a pasar en lugar de pararte a pensar sobre qué es lo que puede llegar a pasar. 

Y esto es porque centras tus esfuerzos en la parte técnica de tu negocio en lugar de en la estratégica, pasándote la vida a rastras en vez de empujando. 

Y cuando pasan las cosas que pasan, no te queda más remedio que buscar parches que solo aportan soluciones a corto plazo, en lugar de buscar otras más idóneas y que también te servirían para prevenir en el medio y en largo plazo que, aunque son más costosas, a la larga te ahorrarían tiempo, esfuerzos y quebraderos de cabeza.

Escasez financiera

Por otro lado, la más que probable escasez económica que puedas padecer, hace que dediques muchas horas a buscar opciones gratis o de muy bajo coste.

Que esto, aunque seguramente te permita encontrarlas, es a costa de dedicar un tiempo precioso que podrías utilizar de un modo mucho más eficaz, teniendo como resultado final, que te acabe saliendo mucho más caro que si hubieses contratado un experto desde el principio.

Crees que no tienes tiempo

Y por último, esta forma de asumir tu día a día, hace que vivas agobiado y te digas a ti mismo que no tienes tiempo para nada.

Por lo que la propia creencia hace que ni siquiera te plantees mejorar a base de formaciones que no sean las típicas para engordar tus ya amplios conocimientos técnicos.

 

Cómo mejorar o adquirir la actitud empresarial

Ahora bien, que sepas qué es lo que está dificultando tus resultados está muy bien. Pero también es importante que sepas cómo puedes hacerlo para que no sea la suerte la que los determine y puedas ir adquiriendo la actitud necesaria para que, en caso de depender de ella, seas tú quien la atraiga.

Ten muy claro lo que quieres conseguir

Y lo primero y fundamental es que, para tener la actitud correcta, lo que necesitas es tener muy claro qué es lo que quieres conseguir y por qué quieres conseguirlo, pues eso te dará la motivación que necesitas, y te hará adoptar la actitud más adecuada para ello.

Fórmate

Otra cosa muy importante, es que te tienes que formar en todas aquellas áreas que más necesitas conocer para ejercer como empresario y no solo en aquellas más técnicas de tu profesión, pues seguramente ya las dominas y, además, solo te sirven para acabar trabajando como un empleado más de tu empresa.

Sé optimista

Por otro lado, tienes que ser optimista y asumir riesgos, porque solo si te arriesgas tendrás verdaderas opciones de ganar. 

Y con esto no quiero decir que tengas que volverte loco y quemar siempre todos tus barcos, ni mucho menos.

Pero, de vez en cuando, has de ser capaz de confiar en ti mismo y tirarte a la piscina aunque no estés del todo seguro de que vaya a tener suficiente agua.

Dedica tu tiempo a lo que más beneficios te aporte

También has de ser inteligente y dedicar la mayor parte de tu tiempo, a aquello que más beneficios te pueda llegar a aportar. 

Porque ya sabes que normalmente, el 80% de los resultados que obtengas, van a provenir del 20% del esfuerzo que realices, aunque para ello antes habrás tenido que definirlo tú mismo.

No te conformes

Y, por supuesto, no te conformes con tu estatus. 

Pregúntate constantemente cómo podrías mejorar tu situación actual, y también sobre cualquier proceso que se ejecute en tu empresa. 

Porque tu actitud ha ser siempre la de la mejora constante, que tendrá como consecuencia final más posible, la del éxito en aquello que emprendas.

Si te caes, levántate

Y no tengas miedo de tropezar y caerte, porque si te pasa, sólo tienes que levantarte, relamerte tus heridas durante un rato y, a continuación, continuar adelante…porque es perseverando como se logran los resultados.

 

Conclusiones

Poco más me queda que contarte a este respecto, que no sea lo de que la actitud de un empresario debe ser como la de un explorador que ve un mundo siempre mejorable, y en el que la queja fácil no tiene cabida.

Y si después de todo lo que te he contado aún no tienes claro si tú tienes la actitud adecuada como empresario, siempre puedes hacer la prueba de los lunes por la mañana.

Que consiste en observar si tu postura hacia ese día es la de no querer que llegue por cualquier motivo. 

Porque si eso así, es que tu actitud no es la correcta. Ya que un empresario debe estar deseando que llegue el lunes por la mañana para enfrentarse a las nuevas oportunidades, para aprender más y, por supuesto, ganar más.

 

 

Y ya está. Si te ha gustado esta entrada, échame una mano a hacérsela llegar a más gente compartiéndola en tus redes sociales.

Además, te invito a que me dejes un comentario y aportes cualquier cosa que se te ocurra y se pueda aplicar para mejorar la actitud empresarial.

 

Hasta la próxima.

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