Si tienes empleados «pasotas» tienes un problema

Empleados pasotas

Puede que tengas el mejor producto del mercado.

Puede también, que tengas los precios más competitivos que sean posibles.

E incluso puede que tengas una espalda financiera inacabable.

Pero como la actitud de tus empleados sea la del pasotismo, da igual lo bueno que sea todo lo que tengas, porque tus posibilidades de éxito se van a ir al traste como no lo soluciones cuanto antes.

Así que si crees que aunque sea sólo un poquito, en tu empresa existe el pasotismo, sigue leyendo porque hoy vamos a reflexionar sobre ello.

 

 

Toda empresa ha tenido un «pasota» alguna vez, ¿o no?

Si hay una cosa que de verdad puede hacer que una empresa se vaya al traste, esta es sin duda, la pasividad de los empleados.

Y es que, ninguna empresa está exenta de que esto ocurra. De hecho, la inmensa mayoría de los directivos y empresarios, dicen haber tenido que lidiar en algún momento con parte, o incluso toda su plantilla en modo pasota.

Es decir, con esos empleados que pareciera que los están obligando a trabajar, que caminan con parsimonia y como arrastrando los pies, y que se limitan a hacer lo justo para que no los despidas. 

Esos empleados que llevan al extremo el cumplimiento de la hora de entrada y de salida, y que no aportan absolutamente nada de valor a la empresa, que no sea el propio horario que cumplen.

Empleados a los que cuando alguien, de dentro o de fuera de la empresa, les pregunta que por qué se comportan así, suelen dar como respuesta cosas del estilo: “total, para lo que me pagan”, o, “porque aquí sólo se le hace caso siempre a los mismos y mis aportaciones no se tienen en cuenta”, o incluso, “para qué me voy a esforzar yo, si aquí el más pasota de todos es el jefe”.

Que seguro que tú mismo cuando has sido cliente de algún otro negocio, habrás vivido en tus propias carnes el maltrato o el pasotismo del empleado de turno, y que te habrá llevado a pensar cosas como que no entiendes cómo esa empresa es capaz de sobrevivir con esa manada de incompetentes, o cosas así.

Es decir, lo mismo que seguramente estarán pensando tus propios clientes, si es que tienes la mala suerte de contar en tu plantilla con alguno de estos pasotas.

Porque lamentablemente, el mayor perjudicado de estas situaciones suele ser el propio cliente, que no tiene la culpa de absolutamente nada.

Ya sea porque el empleado en cuestión tiene trato directo con él, o porque de alguna manera influye en compañeros que tienen trato directo con los clientes.

 

Cómo solemos actuar cuando tenemos este tipo de trabajadores

La cuestión es que ante estas situaciones, lo que solemos hacer los empresarios es, en un principio, presionar e incluso arrinconar el empleado en cuestión, y si aún así no cambia su actitud, pues lo despedimos, porque al fin y al cabo, no podemos consentir que una persona tan negativa esté frenando el avance de nuestra tan querida empresa.

Lo que pasa es que, antes de tomar estas drásticas decisiones, lo que deberíamos hacer es dejar de mirar sólo a nuestro propio ombligo, y fijarnos un poco más en la cultura empresarial que hemos impuesto y en la forma en que nuestros empleados viven.

Porque el hecho de que lo que esperemos de un trabajador es que sea eficaz y que trabaje con ganas y con ánimo de ayudar a la empresa a lograr el éxito, asumiendo conscientemente la importancia que sume con su trabajo, no implica que esto vaya a ocurrir como por arte de magia, o porque le estemos pagando una nómina aunque en algunas ocasiones esa nómina esté por encima de lo normal.

Porque lo que en realidad espera el trabajador de la empresa, es que ésta le proporcione un clima serio pero motivador, que le permita cubrir sus necesidades económicas y desarrollarse. 

Pero también, que sea transparente con los resultados, y que valore adecuadamente sus logros.

Además, no todas sus motivaciones laborales tienen que ver con cuestiones monetarias, sino que también quieren formar parte de un proyecto de éxito, que sea socialmente responsable, y que invierta en mejorar, y en productos o servicios innovadores.

Sin olvidar su preocupación por lograr una relación con el jefe que sea algo más que buena.

Por lo tanto, y según todo esto, lo que podemos decir es que, al final, tanto tus expectativas como empresario, como las de tus trabajadores, son prácticamente las mismas, aunque lógicamente desde puntos de vista opuestos y con formas de poder lograrlo también muy distintas. 

Pues al final lo que ambos queréis, es poder forjaros un futuro prometedor en el que merezca la pena vivir.

Sin embargo, a la hora de la verdad esto no suele pasar, porque en la parte que a nosotros como empresarios nos toca, solemos olvidarnos de lo que de verdad importa y que más necesitamos para que esta necesaria sinergia funcione.

 

¿Por qué puede que nos pase?

Y es que, muchas veces, cuando montamos nuestras empresas, solemos pensar en lo bien que vamos a vivir y en lo orgullosos que nos vamos a sentir de nuestro negocio.

También pensamos en los grandes beneficios que van a obtener nuestros clientes y lo mucho que los vamos a cuidar para que se sientan como reyes.

E incluso, muchas veces también pensamos en que los proveedores se nos van a rifar, porque les vamos a comprar tanto, que todos van a querer que seamos sus clientes.

Pero cuando pensamos en los empleados, si es que llegamos a pensar en ellos en algún momento, lo más que hacemos es preocuparnos por lo buenos que tienen que ser y en cómo tienen que hacer su trabajo para que nosotros consigamos aquello que queremos.

Además, evidentemente, del alto coste que van a tener para nosotros.

Sin embargo, se nos olvida pensar en que los empleados, nos guste más o nos guste menos, son los que tienen que hacer realidad nuestro sueño de un negocio sin igual. 

Y por lo tanto, deberíamos acordarnos de que son personas que también tienen sueños y aspiraciones, y que su único fin no es cobrar una nómina a final de mes.

La cuestión es que esta falta de enfoque en una parte tan importante de nuestro negocio, es lo que puede provocar que antes o después, uno, varios, o incluso todos nuestros empleados, acaben convirtiéndose en pasotas.

Y eso es algo que tenemos que evitar con todas nuestras fuerzas.

 

Algún tip de mejora

Y para ello, lo que tienes que hacer a grandes rasgos es, por un lado indagar a ver si entre tus filas existe la pasividad.

Y si es así, y aunque sólo sea una mera sospecha, empieza a indagar, incluso reuniéndote con cada uno de tus empleados, hasta que descubras a qué es debido.

Después analiza los motivos y toma las decisiones que consideres más adecuadas, y que no siempre tienen porqué ser que tengas que cambiar tú o que tengas que cambiar tu filosofía interna de empresa.

Y en cualquier caso, no veas todo esto como un fastidio, y ponte más en la postura de que tienes una oportunidad inigualable para conocer a tus empleados más a fondo, y también, de poder mejorar tanto la gestión del negocio, como la cultura empresarial que os representa.

Y si aún así no fuera posible y tuvieras que tomar la desagradable decisión de tener que despedir a alguien, pues no demores la decisión y hazlo, porque no siempre los tiempos pasados fueron mejores, y quizá lo que esté por venir sea un revulsivo que empuje a tu empresa hasta un punto inimaginable.

Aunque eso sí, insisto en que antes de tener que asumir un coste tan alto como lo es el de despedir a un trabajador y tener que contratar a otro, intentes identificar los motivos, analízalos y prueba a solucionarlos.

 

No siempre es culpa del empleado

Ya para finalizar, también me gustaría hacer una pequeña reflexión al respecto de que, en ocasiones, la pasividad y el pasotismo no está necesariamente en los empleados aunque a ti te lo pueda parecer, sino que también es probable que sea tu propia actitud la que sea la pasota.

Que esto no tiene porque significar que no te interese el buen fin de tu empresa, ni nada más lejos, sino que puede que sea, porque es probable que estés centrado única y exclusivamente en tu parte del trabajo, especialmente cuando el trabajo que asumes es principalmente técnico en lugar de estratégico. 

Y entonces no prestas la suficiente atención a tus empleados, ni a las funciones que estos desempeñan, básicamente porque das por sentado que estos deberían ser profesionales que saben hacer su trabajo, y que como están cobrando una nómina, deberían dar el cien por cien por la empresa.

Así que, como te he comentado antes, si tuvieras la más mínima sospecha de que pudiera existir el pasotismo en tu empresa, no te fijes sólo en tus empleados, y obsérvate también a ti y a tus comportamientos, porque quizá no te des cuenta, pero a lo mejor eres tú quien provoca esa situación. 

Por lo tanto, antes de tomar cualquier decisión seria, valora seriamente todas las conclusiones a las que llegues.

 

Y hasta aquí este post. Si te ha gustado y crees que podría servir a otras personas, échame una mano a hacérselo llegar compartiéndolo en tus redes sociales.

Y te invito también, a que me dejes un comentario y me cuentes si tú has tenido alguna vez un empleado pasota entre tus filas, y si lo has podido solucionar o has tenido que despedirlo.

 

Hasta la próxima.

Si te ha gustado, ¡compártelo!

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on email

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Suscríbete a la newsletter si quieres recibir más contenido como este en tu email!

¿Quieres aprender a delegar?

Si la falta de tiempo es la razón por la que no te estás formando todavía, accede SIN NINGÚN COMPROMISO al curso para aprender a delegar

Accede a tu cuenta

Aprende a delegar eficazmente

Introduce tu nombre y tu correo para acceder a la lección GRATUITA

¿Te vas porque no tienes tiempo?

Mejorar como empresario te va a llevar apenas unos minutos

Échale un vistazo a la lección gratuita para aprender a delegar y libérate para mejorar tu capacitación, para descansar, o…

¡para lo que quieras!

¡Quiero apuntarme al taller!

¿Quieres saber cómo marcar objetivos que se cumplan?

Descárgate la GUÍA PARA MARCAR OBJETIVOS y aprende paso a paso cómo marcarlos y cómo crear el plan de ejecución necesario, para que conseguir aquello que te propongas sea más fácil.