¿Te da tu asesor lo que necesitas?

Supongo que estarás de acuerdo conmigo que tener contratado un asesor de empresas que te ayude con las obligaciones legales de tu negocio, es algo imprescindible, ¿verdad?

Sobre todo si tu empresa es pequeña o eres un emprendedor que acaba de empezar.

Porque, si es así, casi con toda seguridad no te puedes permitir tener personal en plantilla que se encargue de ese cometido.

Sin embargo y, aún teniendo la certeza de que te hace falta, lo más probable es que no sepas si tu asesor te está aportando todos los beneficios que podría. O bien porque no sabes cuáles te puede o debe aportar. O sí que los sabes, pero no se los quieres pedir. O, lo que sería peor, que sí se los pides, pero tú asesor no es capaz de dártelos.

En cualquier caso y, sea cual sea tu situación, hoy te voy a contar qué puedes pedirle a tu asesor para sacarle el máximo partido posible y, llegado el caso, cómo saber si tienes que ir buscándote otro.

 

 

La necesidad de tener un buen asesor

Tener al día los temas contables, fiscales y laborales de un negocio, es una obligación de todo empresario. 

Y justo por el hecho de que es obligatorio, muchos empresarios a la hora de buscar una asesoría que les gestione todos estos temas, optan por elegir la más barata. 

Pues la primera idea que se les viene a la mente es que, cuanto menos les cueste, mejor.

Sin embargo, esto es un gran error, porque en realidad, un asesor es un socio necesario que todo empresario necesita, si quiere que su empresa marche sin problemas. 

Y no solo porque se preocupa de que nuestra empresa cumpla con sus obligaciones legales. Si no porque, además, es o debería ser, un consejero que te puede ayudar a tomar mejores decisiones en el día a día de tu negocio.

Ahora bien, al igual que un buen asesor te puede ayudar a hacer crecer tu negocio, uno menos bueno puede hacer que, no solo desconozcas la marcha real del mismo, si no que, además, puedas acabar incurriendo en incumplimientos en tiempo o forma de las obligaciones, con el posible acarreamiento de importantes sanciones.

Lo que pasa es que, la inmensa mayoría de los empresarios, cuando contratan un asesor, no lo hacen pensando en que este les pueda ayudar en la gestión del negocio. Si no que, solo se plantean que este les ayude en la ejecución de las tareas administrativas ya mencionadas.

Por lo que habitualmente se limitan a enviarle cada mes las facturas para contabilizar y solo le contactan cuando les surge una situación legal que no saben cómo solucionar, aunque esta no tenga que ver con los temas propios de la asesoría.

Y esto ocurre porque, por regla general, no se tiene muy claro qué es lo que puede hacer un asesor por sus clientes. Mal utilizándolo y perdiendo así la oportunidad de convertirlo en la poderosa herramienta que puede ser, para ayudarte a tomar mejores decisiones con las que llevar a tu empresa a los mejores resultados.

Porque incluso te diría que, en la mayoría de los casos, usar al asesor correctamente no tendría porqué implicar un mayor coste. Pues, lo normal es que en la cuota mensual, ya esté incluída esa labor.

Y, en cualquier caso, si tuvieses que pagar un extra por recibir este servicio, créeme que sería un dinero más que bien invertido. Pues gracias a un buen asesoramiento, tú podrías tomar mejores decisiones que te ayudasen a llenar la caja del negocio, o a vaciarla menos.

Aunque, eso sí, para que el asesor pueda cumplir bien con su función, has de contarle la verdad verdadera de la situación del negocio y aportarle cuanta más información de tu empresa mejor. 

 

Qué pedirle a tu asesor para sacarle todo el partido

Para que te hagas una idea de lo que un asesor puede hacer por tu empresa, te voy a listar algunas de las cosas que le puedes pedir, y que, junto con las ya mencionadas para el cumplimiento de tus obligaciones legales, te pueden ayudar a mejorar o, como mínimo a tener más información.

Y, una de las cosas que más que pedírsela, puedes exigírsela, es la de que se reúna contigo periódicamente para que te explique cuál es la situación de la empresa desde el punto de vista de lo que él gestione. Y ya de paso, que te aporte sugerencias y mejoras sobre el modo de operar para ser más efectivo.

Pero no solo tiene que explicártelo, si no que además tiene que hacerlo de una manera que tú puedas entenderlo fácilmente. Pues los asesores suelen utilizar una jerga que para ellos es muy clara, pero que para la mayoría de los mortales suena a chino. 

Y, muchas veces, por no pasar la vergüenza de decirles que no lo estamos entendiendo, nos callamos y nos marchamos igual que llegamos. 

Un amigo me dió hace un tiempo un consejo que sigo a rajatabla; y es que, es preferible hacer la pregunta y pasar por inculto 5 minutos, que no hacerla y pasar por tonto toda la vida.

Respecto a cuántas veces te tendrías que reunir con tu asesor, dependerá de tu negocio y de sus circunstancias, aunque lo habitual y mínimo, es que os deberíais reunir al menos una vez al año, normalmente a final de año. Pero según el volumen de tu negocio, quizá necesites más reuniones de este tipo.

Otra cosa que le puedes pedir es que sea proactivo. Es decir, que no espere a que seas tú quien contacte con él para que te de información o te aconseje. Si no, que sea él quien de tanto en tanto te llame o te envíe un email informándote o dándote algún consejo según vaya viendo los resultados de tu negocio.

También le puedes pedir que te mantenga informado inmediatamente de cuantos cambios en la legislación de produzcan. Sobre todo si estos afectan a tu negocio de cualquier manera. Pues en muchos casos, uno se entera de estas novedades antes por la prensa que por el propio asesor.

Y, ya que estamos, que te informe también de cuantas posibles subvenciones o ayudas existieran y a las que pudieras acogerte según tu tipo de empresa o sector.

Lógicamente, también puedes exigirle que te conteste cuanto te quieras poner en contacto con él, sobre todo cuando sea urgente. Porque, en muchas ocasiones, parece que haya que perseguir al asesor para que te dé una información. Cuando lo normal es que esto tendría que ser al revés, que para eso tú eres el cliente y él el proveedor. 

Y, evidentemente, que te de soporte legal ante inspecciones o situaciones complicadas con empleados. Aunque esto sí es posible que tenga un sobre coste según cada circunstancia.

 

Conclusión

Como ves, el trabajo de un asesor de empresas no se limita a hacer la contabilidad y los modelos oficiales, pues si así fuera, no serían asesores si no gestores. Aunque muchos se limitan solo a estas funciones, aún llamándose así mismos asesores, por el exceso de trabajo que tienen y porque los clientes no les exigen que cumplan con su cometido.

Así es que, si tu asesor no te está dando el servicio que crees que mereces, yo te aconsejo que te reúnas con él y aclares qué servicio es por el que le estás pagando y después analices si quieres continuar con él o cambiar de asesoría. Pues, al fin y al cabo, un asesor no deja de ser un proveedor más y no tiene por qué darte agobio el cambiarlo si no se adapta a lo que tú quieres.

 

Y ya está por hoy.

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Hasta la próxima.

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